Concejo Municipal ciudad de Esperanza


CAUSAS QUE IMPIDIERON SU INMEDIATA INSTALACIÓN

No pueden establecerse con precisión las causas que impidieron la inmediata instalación del Concejo según lo prescripto en el inciso 13 del Contrato de Colonización.

Sin duda alguna, el discurso inaugural de Gabarret (transcripto en el Libro Primero) y reproducido aquí nos ayudará a comprenderlas:

 

"Señores:

 

En ejecución del Decreto del día 16, os he reunido con el fin de proceder a la instalación del Concejo Municipal del que sois miembros ungidos en las elecciones del 12 de este mes.

Desde hace mucho pedía el cumplimiento de este importante acto que abre por fin las vías de las mejoras locales, cuyas necesidades se hacen sentir vivamente, pero como no lo ignoráis, nuestros deseos, por ardientes que fueran, como los de las otras personas sensatas que fueron consultadas, se hallaron paralizados por la angustia en la cual gemían nuestras familias. En efecto, es suficiente tener las más ligeras nociones sobre régimen municipal, para comprender de inmediato que las ventajas no pueden obtenerse -sobre todo en una población de reciente formación como la nuestra- sino es al precio de restricciones y cargos que nuestros matrimonios, por la miseria general y la radicación, no permitían poner en práctica en el período desdichado que calamidades de todo género golpeaban a nuestros colonos. Es indudable que las mejoras que se hubieran tomado en esa época, hubieran adolecido de importunidad y hubieran fracasado en presencia de los obstáculos insalvables que las circunstancias oponían. Gracias sean dadas a la Divina Providencia después de las duras pruebas soportadas con rara constancia que recomienda a los colonos a la pública estimación, así como los desvelos del Gobierno por haberse operado en la posición de la Colonia un cambio favorable que me persuade que aún siendo restringidos sus recursos, se puede, desde ahora, ser partícipes de la Institución Municipal.
Está reconocida que esta Corporación, tiene el privilegio de reunir los elementos más eficaces para encaminar una localidad por las vías de progreso y dotarla de una organización que contribuya al bienestar de sus habitantes.
Pero no perdamos de vista que para obtener estos resultados, es indispensable que cada uno de los miembros que la componen aporte en sus deliberaciones un espíritu de examen y de imparcialidad tal que el error o la pasión no oscurezcan la razón. Importa sobre todo que procuremos recoger todas las enseñanzas que aclaren nuestro juicio y sin desdeñar de beber en todas las fuentes indistintamente y sin preocuparnos de las críticas ni de los clamores que de ordinario sugieren la ignorancia, la mala fe o la ambición decepcionada. En lugar de imitar a quienes desprovistos de principios y en actitud resuelta de hacer prevalecer ideas estrechas o de satisfacer pretensiones egoístas que les impelen a querer acapararlo todo, no olvidemos que el ciudadano investido de la confianza pública tiene, más que cualquier otra, la obligación de consagrar en todos sus actos el precepto evangélico que nos manda amarnos los unos a los otros y que, en compensación de otras ventajas y garantías que nos ofrece la vida social, cada uno de nosotros está obligado a imponerse cualquier clase de privaciones. Observé con satisfacción que los elementos diversos que componen la Colonia, relacionados por la religión y la nacionalidad, se hallan fielmente representados en el seno de este Concejo Municipal.
Es esto lo que ratifica que la mayor parte de los electores tuvo el buen sentido de no dejarse llevar en la elección por tendencias de exclusivismo que hubieran sembrado nuevos gérmenes de división. No puedo si no formular favorables augurios, de esta feliz coyuntura que nos permite a cada uno pronunciarnos bajo influencia de una saludable emulación contando que de esta manera las cuestiones sometidas a vuestras deliberaciones, serán bien estudiadas y que, vuestras decisiones, tomando en consideración todos los intereses legítimos, tendrán la suerte de responder a las exigencias de la conveniencia general.
Me permito creer que cada uno de vosotros, movido únicamente por el laudable propósito de ser útil a la comunidad, se compenetrará de la necesidad de observar estrictamente la conducta, cuyos principios acabo de exponer y que nadie rehusará su concurso, desde el momento que se trate de favorecer el desarrollo material y moral de la Colonia. Tengo la íntima la convicción que todas las medidas justas y razonables que juzgareis apropiadas tomar, encontrarán el más firme apoyo en vuestra viva solicitud, desde que nuestra instalación ha sido el objetivo del Gobierno. Unamos nuestros esfuerzos, perseveremos en el fin de realizar las mejoras que aparejan la actual situación. Que el interés general sea nuestra única guía. Si siguiendo esta línea sin desviaciones, obstáculos superiores a vuestra voluntad vinieran a trabar la marcha progresiva de nuestros trabajos o bien si la pureza de vuestras intenciones fuera desconocida, cosa harto frecuente, tendréis por lo menos el mérito y la inapreciable satisfacción de haber intentado hacer el bien, según la inspiración de vuestra conciencia cumpliendo con celo y lealtad el mandato honorable que os ha sido confiado."